Entrevista con Maria Isabel Solana, de la Universidad de Navarra, octube 2012.

M.I.:¿Qué es lo más característico de tus obras? ¿Qué pretendes reflejar con ellas?

 

A.L.-Hay quienes se ven seducidos por la carnosidad de la madera, pero a otros les sorprende el ingenio geométrico… algunos se sienten estimulados, mientras que algunos me han dicho que querían echarse a dormir en su seno o cosas así. Espero que mis obras sean tan ricas y ambiguas como un bosque y que se me escapen a mí mismo. Esa sensación de que escapan a mí es la que me sugiere que no voy descaminado. Sobre lo que quiero reflejar en ellas… siempre hay intenciones por parte del autor, claro, pero la obra debe tener vida propia.

 

M.I.-¿Por qué la madera es el material protagonista de tus obras?

 

A.L.-Me parece insuperable. Ningún metal me parece tan valioso, ni siquiera el oro. Me da la sensación de que la materia está en ella más madura y que en el metal está en estado simple y primitivo, titánico. Suelo comparar las carpinterías, siempre templadas, agradables, en las que apetece conversar y tocar las cosas, con las metalisterías, en las que predomina lo extremo, el frío, el calor, los ruidos, los ecos, los brillos, los números, las micras, los láseres… La diferencia tan abismal entre los lugares en que se trabajan estos materiales me parece significativa. Luego está la piedra, claro, el mármol… eso habrá que trabajarlo bajo unas lonas, como los griegos. ¡No debe estar nada mal!

 

M.I.- ¿Qué herencia tienen tus esculturas de tu formación universitaria?

 

A.L.-Yo era ya muy inquieto antes de comenzar la carrera, y los viajes familiares habían hecho ya efecto, pero la universidad me proporcionó una base técnica muy amplia y me permitió descubrir regiones del espíritu que de otro modo quizás no hubiese podido alcanzar.

 

M.I.-¿Cómo compaginas tu faceta artística con tu profesión como arquitecto?

 

A.L.-Por el momento no la compagino. La escultura me atrapó el mismo verano en que regresé de un viaje de un año por Inglaterra y Francia. Pronto descarté dedicarme a la arquitectura. La escultura es mar abierto para mí; sin embargo, hoy en día la arquitectura… ¡y no lo digo sólo por la crisis! Sin embargo, no descarto volver a ella cuando surja una buena oportunidad. Al fin y al cabo me encanta la arquitectura: ¡Esculturas gigantes que uno puede recorrer! ¡Y que además sirven para algo! ¡Qué idea más estupenda!

 

Entrevista con Ángela Muro para Navarra Televisión, octube 2012.

Aser Longás y Ángela Muro junto al "Reyes", expuesto en el exterior del Palacio del Condestable, Pamplona.

Fotogafía de Juan José Longás.

 

(fragmento)

 

A.M.-¿Por qué decidiste dedicarte a la escultura?

 

A.L.-No lo decidí. Un buen día se me ocurrió una manera muy extraña de hacer una estantería. Desarrollé el diseño, y me gustó tanto que quise construirlo con mis propias manos. Después, de una obra surgió la siguiente, y así hasta ahora. En definitiva, yo no sabía lo que estaba haciendo. Fui tirando del hilo hasta que de pronto me encontré con una obra... importante.

 

A.M.-Y hasta ahora, ¿has trabajado sólo con madera? 

 

A.L.-Sí, yo obedezco a mis obras, y por el momento piden ser hechas en madera. Pero, en el momento en que una obra pida ser hecha en otro material, en piedra o en metal o en tela o en lo que sea, entonces tendré que conseguir herramientas y aprender a trabajarlo, y me pondré manos a la obra.

 

A.M.-¿Cual es tu madera favorita?

 

A.L.-No lo sé. Hay muchas muy buenas. Es un mundo inagotable. ¡Infinito! El roble me gusta por su nobleza y luminosidad. El cerezo es más carnoso y casi femenino. El nogal es oscuro y enigmático. ¡Y también pino y el abeto también tienes sus virtudes! Luego están las tropicales, con las que apenas he trabajado... De todos modos cada obra y cada ocasión pide una madera, y no podría renunciar a ninguna.

 

(...)

 

A.M.-¿Continúas con tu profesión como arquitecto?

 

A.L.- Hasta ahora poco. No he tenido ni tiempo ni buenas oportunidades. Por el momento apenas estoy haciendo alguna reforma y algún proyecto que está todavía en estado embrionario, pero en cuanto haya alguna ocasión la retomaré. Es una profesión que me encanta y que resulta compatible con esta vía que he emprendido. Está muy intimamente relacionada con la escultura y el mobiliario, y se enriquecen mutuamente.

 

 

 

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